Uno de nuestros proyectos más importantes en el ámbito de la educación y la divulgación espacial ha sido el diseño de una propuesta de Plan Educativo para la Agencia Espacial Española (AEE).
El objetivo suponía un reto especialmente interesante: plantear desde cero cómo acercar las actividades, misiones, ciencia y tecnologías del sector espacial español a estudiantes de diferentes edades mediante un programa educativo moderno, práctico, tecnológico y, sobre todo, escalable.
El trabajo comenzó con el desarrollo de un Plan Educativo piloto de cuatro meses, planteado para el periodo de marzo a junio de 2025, y posteriormente desarrollamos también una propuesta completa para un año, ampliando el concepto para convertirlo en un programa educativo con capacidad de continuidad y crecimiento.
Del espacio a las aulas
La idea central del proyecto era que los estudiantes no se limitaran a escuchar hablar del espacio. Queríamos que pudieran experimentarlo.
Por eso planteamos una metodología basada en talleres presenciales, actividades prácticas, experiencias interactivas y visitas a las instalaciones de la propia Agencia Espacial Española, conectando los conocimientos aprendidos en el aula con el trabajo real que se desarrolla en el sector espacial.
La tecnología desempeñaba un papel fundamental.
El Plan contemplaba la utilización y creación de experiencias de realidad virtual y realidad aumentada, impresión y prototipado 3D, robótica, electrónica, construcción de satélites, simulaciones y maquetas de misiones espaciales.
Todo ello estaría acompañado por una plataforma digital desde la que profesores y estudiantes podrían acceder a contenidos, tutoriales, simulaciones y otros recursos educativos.
No se trataba únicamente de hablar sobre ciencia, sino de utilizar las mismas disciplinas y tecnologías que forman parte del sector espacial para aprender ciencia.
Un recorrido por las principales áreas del espacio
Otro de los retos fue definir qué debería aprender un estudiante sobre el sector espacial.
El programa se estructuró alrededor de ocho grandes áreas de conocimiento:
- Ciencia espacial
- Vuelo espacial tripulado
- Exploración espacial
- Observación de la Tierra
- Lanzadores
- Navegación
- Operaciones espaciales
- Tecnología y telecomunicaciones
Esto permitía mostrar algo que consideramos especialmente importante: el espacio es mucho más que astronautas y cohetes.
Detrás de una misión espacial encontramos científicos, ingenieros, programadores, especialistas en telecomunicaciones, expertos en operaciones, biólogos, geólogos, especialistas en navegación y profesionales procedentes de muchas otras disciplinas.
Un programa pensado para crecer
El piloto se diseñó desde el principio con objetivos concretos y medibles.
Entre ellos se encontraba formar inicialmente un equipo de al menos cuatro educadores y dos coordinadores especializados, alcanzar un mínimo de 2.000 participantes, dotar a las aulas de recursos STEAM, desarrollar una plataforma educativa digital y medir posteriormente el impacto obtenido.
La planificación desarrollada llegó incluso más lejos y contemplaba un alcance aproximado de 2.400 participantes.
Se diseñó una agenda que llevaría las actividades a Sevilla, Cádiz, Córdoba, Huelva, Jaén, Granada, Almería y Málaga, combinando talleres en centros educativos con actividades y visitas a las instalaciones de la Agencia Espacial Española.
Pero el objetivo nunca fue quedarse únicamente en ese piloto.
Desde su concepción, el programa fue pensado para poder crecer progresivamente y llegar a otros niveles educativos, centros y territorios.
Aunque el piloto se centraba especialmente en estudiantes de ESO y en actividades para público general, el planteamiento global contemplaba un recorrido educativo mucho más amplio, desde Infantil hasta Universidad.
Educación espacial basada en experiencias
Una de las ideas que quisimos introducir fue que una actividad educativa relacionada con el espacio debía ser también una experiencia difícil de olvidar.
Realidad virtual, realidad aumentada, robótica, electrónica, prototipado 3D, maquetas y actividades prácticas permiten transformar conceptos científicos y tecnológicos que pueden parecer complejos en experiencias mucho más cercanas.
El Plan proponía incluso que los estudiantes desarrollaran sus propios proyectos relacionados con la exploración espacial y que expertos y profesionales del sector pudieran revisarlos y proporcionarles feedback.
Además, el piloto contemplaba un concurso para seleccionar los mejores proyectos realizados por los alumnos.
De esta forma, el estudiante dejaba de ser únicamente espectador para convertirse también en creador.
Medir para poder mejorar
Diseñar un programa educativo de estas características requiere algo más que crear buenos talleres.
Por eso una parte importante del Plan estaba dedicada a establecer indicadores de rendimiento (KPI) que permitieran conocer qué estaba funcionando y qué podía mejorarse.
Número de estudiantes y profesores participantes, talleres realizados, utilización de recursos educativos, accesos a la plataforma, proyectos desarrollados, asistencia, satisfacción, interés generado por las disciplinas STEAM y opinión de profesores y profesionales del sector formaban parte del sistema de evaluación propuesto.
La finalidad era sencilla: aprender de cada actividad para mejorar la siguiente.
Por ese mismo motivo propusimos aplicar una metodología Agile al desarrollo del programa, trabajando mediante ciclos cortos que permitieran incorporar continuamente las opiniones de alumnos, profesores y profesionales del sector espacial.
Del piloto de cuatro meses a un Plan Educativo de un año
El proyecto inicial de cuatro meses fue concebido como un primer paso.
Una vez finalizado el piloto, el propio planteamiento contemplaba analizar los resultados obtenidos, compararlos con los objetivos establecidos y elaborar recomendaciones para futuras actividades y para el desarrollo de un Plan anual.
Posteriormente desarrollamos también una propuesta de Plan Educativo de un año, ampliando el planteamiento inicial y estudiando cómo convertir las actividades en un programa continuado.
Este segundo trabajo refleja especialmente bien la filosofía con la que concebimos la educación espacial: no como una sucesión de actividades aisladas, sino como un programa capaz de evolucionar, medir sus resultados, incorporar nuevas tecnologías y crecer con el tiempo.
Más de una década creando educación espacial
Este proyecto no nace de cero.
Durante años hemos trabajado en el desarrollo de actividades, contenidos y experiencias para acercar la ciencia y la exploración espacial a niños, jóvenes y familias.
Proyectos como Viaje Interplanetario y Astronauta LiLi nos han permitido experimentar con distintas formas de explicar conceptos científicos y tecnológicos y, sobre todo, comprobar algo fundamental:
Para despertar vocaciones científicas, primero hay que despertar la curiosidad.
A lo largo de estos años hemos utilizado talleres, experimentos, robótica, realidad virtual, realidad aumentada, impresión 3D, maquetas, contenidos audiovisuales y actividades presenciales para conseguir que conceptos que inicialmente pueden parecer difíciles se conviertan en experiencias comprensibles, prácticas y atractivas.
Toda esa experiencia acumulada fue especialmente importante a la hora de plantear cómo podría estructurarse un programa educativo para la Agencia Espacial Española.
Viaje Interplanetario:
www.viajeinterplanetario.com
Astronauta LiLi:
www.astronautalili.com
Inspirar a la próxima generación del sector espacial español
España está viviendo una nueva etapa en su historia espacial y creemos que la educación debe ser una parte fundamental de ella.
Para nosotros, este compromiso no es nuevo. Desde 2007 trabajamos en proyectos educativos y de divulgación científica y espacial, desarrollando nuevas formas de acercar la ciencia, la ingeniería, la tecnología y la exploración espacial a estudiantes de todas las edades.
Durante estos años hemos tenido la oportunidad de liderar y desarrollar proyectos educativos para la Agencia Espacial Europea (ESA), colaborar con instituciones científicas como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y trabajar en iniciativas educativas relacionadas con NASA. La educación es, de hecho, una parte fundamental de la estrategia de ESA para preparar a las nuevas generaciones y fomentar las disciplinas STEM.
Entre estas experiencias se encuentra nuestro trabajo relacionado con el Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de Robledo de Chavela, perteneciente a la red de espacio profundo de NASA, y nuestra participación en PARTNeR (Proyecto Académico con el Radio Telescopio de NASA en Robledo), una iniciativa educativa que permitió utilizar una antena de 34 metros para acercar la radioastronomía a universidades, institutos y centros de divulgación.
NASA – National Aeronautics and Space Administration
PARTNeR – Proyecto Académico con el Radio Telescopio de NASA en Robledo
CSIC – Consejo Superior de Investigaciones Científicas
ESA – European Space Agency
ESA Education
Esta experiencia acumulada durante casi dos décadas nos ha permitido comprobar algo esencial: la educación espacial no consiste únicamente en explicar qué hacemos hoy en el espacio, sino en inspirar a las personas que harán posible lo que haremos mañana.
Una agencia espacial no solamente desarrolla y coordina actividades relacionadas con satélites, ciencia, exploración, navegación, observación de la Tierra o nuevas tecnologías. También tiene la oportunidad de acercar todo ese conocimiento a la sociedad y conseguir que un estudiante descubra que detrás de una misión espacial existe un enorme ecosistema de ciencia, ingeniería, tecnología y profesiones del que algún día puede formar parte.
Por eso, trabajar en el diseño de una propuesta de Plan Educativo para la Agencia Espacial Española representa para nosotros la continuación natural de muchos años dedicados a la educación espacial: trasladar la experiencia acumulada trabajando con ESA, CSIC, NASA y otras instituciones científicas y tecnológicas a un programa pensado específicamente para acercar el sector espacial español a las nuevas generaciones.
Porque educar sobre el espacio es también construir el futuro del espacio.
Es transformar una misión en un experimento, un satélite en un taller, una pregunta en conocimiento y una tecnología en una posible vocación.
Y quizá, dentro de unos años, alguno de los estudiantes que hoy descubre cómo funciona un satélite, programa un robot, realiza una observación radioastronómica o participa en una actividad de exploración espacial sea quien mañana diseñe, construya, programe, opere o incluso lidere una de las futuras misiones espaciales españolas.