¿Por qué se producen los eclipses? ¿Por qué no tenemos uno todos los meses? ¿Por qué algunas veces el Sol desaparece por completo y otras se transforma en un espectacular anillo? ¿Y por qué un eclipse total solo puede observarse desde determinadas zonas de la Tierra?

Con motivo del extraordinario Trío de Eclipses que podremos observar desde España entre 2026 y 2028, hemos desarrollado un nuevo recurso educativo para comprender estos fenómenos de una forma mucho más visual: nuestro nuevo telurio Sol-Tierra-Luna.

El modelo ha sido diseñado y optimizado por SpaceRobotics y fabricado en nuestras propias instalaciones utilizando nuestras máquinas CNC, combinando astronomía, diseño, ingeniería y fabricación digital en una herramienta especialmente creada para nuestros nuevos talleres educativos sobre eclipses.

Un taller sobre el Sol, la Tierra y la Luna

Para comprender un eclipse primero necesitamos conocer a sus tres protagonistas: el Sol, la Tierra y la Luna.

El Sol es nuestra estrella y la fuente de prácticamente toda la energía que hace posible la vida en nuestro planeta. Tiene unos 4.500 millones de años y en su núcleo, donde las temperaturas alcanzan aproximadamente los 15 millones de grados Celsius, la fusión nuclear transforma hidrógeno en helio y libera enormes cantidades de energía.

A su alrededor se desplaza la Tierra y, al mismo tiempo, la Luna orbita nuestro planeta. Este auténtico baile orbital hace que, ocasionalmente, los tres cuerpos queden alineados.

Cuando la Luna se sitúa entre el Sol y la Tierra, proyecta su sombra sobre una determinada región de nuestro planeta y se produce un eclipse solar.

Cuando es la Tierra la que se encuentra entre el Sol y la Luna, nuestro planeta proyecta su sombra sobre la Luna y se produce un eclipse lunar.

Con nuestro telurio podemos reproducir estas posiciones y conseguir que algo que normalmente explicamos mediante dibujos se convierta en un fenómeno que los participantes pueden ver y experimentar físicamente.

¿Por qué no tenemos un eclipse todos los meses?

Esta es una de las preguntas más interesantes del taller.

Si la Luna da una vuelta alrededor de la Tierra aproximadamente cada mes, podría parecer lógico pensar que deberíamos tener un eclipse solar en cada Luna nueva y un eclipse lunar en cada Luna llena.

Pero no ocurre así.

La órbita de la Luna está inclinada aproximadamente 5 grados respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol. Por eso, la mayor parte de los meses la Luna pasa ligeramente por encima o por debajo de la alineación necesaria.

Para que se produzca un eclipse, además de encontrarse en la fase adecuada, la Luna debe estar cerca de uno de los puntos en los que su órbita cruza ese plano, conocidos como nodos.

Precisamente aquí el telurio se convierte en una herramienta educativa especialmente interesante: permite visualizar que no basta con colocar Sol, Tierra y Luna aproximadamente en línea; la geometría de sus órbitas es fundamental.

Total, parcial o anular: no todos los eclipses son iguales

Durante los talleres también descubrimos que existen diferentes tipos de eclipses solares.

En un eclipse total, la Luna llega a cubrir completamente el disco solar. Durante unos instantes el cielo se oscurece y puede hacerse visible la espectacular corona solar, la parte exterior de la atmósfera del Sol.

En un eclipse parcial, la Luna únicamente cubre una parte del disco solar.

Y existe una tercera posibilidad: el eclipse anular. La órbita de la Luna no es perfectamente circular y su distancia respecto a la Tierra cambia. Cuando se encuentra más lejos, su tamaño aparente en nuestro cielo es ligeramente menor. Si se produce entonces la alineación adecuada, la Luna no consigue cubrir completamente el Sol y queda visible alrededor de ella un brillante anillo de luz.

Nuestro telurio permite introducir además conceptos como umbra y penumbra. La pequeña región alcanzada por la sombra central de la Luna es la que puede experimentar la totalidad, mientras que una zona muchísimo mayor queda dentro de la penumbra y observa el eclipse de forma parcial.

Así resulta mucho más sencillo comprender por qué dos personas situadas en diferentes lugares pueden contemplar el mismo eclipse de maneras completamente distintas.

España, escenario de tres eclipses extraordinarios

España se encuentra ante una situación astronómica excepcional.

Entre 2026 y 2028 podremos vivir tres grandes eclipses solares consecutivos desde la península ibérica:

12 de agosto de 2026 — Eclipse total de Sol
2 de agosto de 2027 — Eclipse total de Sol
26 de enero de 2028 — Eclipse anular de Sol

Tres eclipses en tres años que convierten este periodo en una oportunidad extraordinaria para acercar la astronomía a niños, familias y centros educativos.

Por eso queremos aprovechar estos acontecimientos no solamente para observarlos, sino para comprender qué está sucediendo sobre nuestras cabezas. Ver próximos eclipses (página oficial).

Construir para aprender

El propio telurio forma parte de esta filosofía.

Su diseño ha sido desarrollado y optimizado por SpaceRobotics para posteriormente fabricar sus diferentes componentes en madera mediante nuestras máquinas CNC.

Engranajes, soportes, órbitas y diferentes piezas forman un pequeño mecanismo con el que podemos representar los movimientos relativos del sistema Sol-Tierra-Luna.

Detrás de un objeto aparentemente sencillo aparecen así numerosas disciplinas: astronomía, física, matemáticas, ingeniería, diseño y fabricación digital.

Es precisamente el tipo de aprendizaje que buscamos en nuestros talleres STEAM: que la ciencia no sea únicamente algo que se escucha o se memoriza, sino algo que se puede construir, mover, observar y experimentar.

Nuevos talleres de eclipses en el Museo Lunar

Estos talleres Sol, Tierra y Luna forman parte de las nuevas actividades que estamos desarrollando en el Museo Lunar – Centro del Espacio y la Ciencia.

Durante los fines de semana, los talleres se realizan dentro de las actividades de Ciencia en Familia, permitiendo que niños y adultos descubran juntos cómo funciona nuestro Sistema Solar y se preparen para los próximos eclipses.

Y entre semana, la actividad está dirigida a colegios, incorporándose a nuestra oferta de talleres educativos y adaptándose a las diferentes edades de los estudiantes.

El objetivo es que los eclipses se conviertan en una oportunidad para aprender mucho más que el propio fenómeno: conocer nuestra estrella, comprender el movimiento de la Tierra y la Luna, experimentar con luces y sombras y descubrir cómo la astronomía nos permite predecir con enorme precisión acontecimientos que sucederán dentro de meses, años e incluso siglos.

Mirar al Sol también significa aprender a hacerlo de forma segura

Una parte fundamental del taller está dedicada a aprender cómo observar el Sol correctamente.

Un eclipse no hace que la radiación del Sol deje de ser peligrosa. Mientras cualquier parte brillante del disco solar continúe visible, no debemos mirarlo directamente sin protección específicamente diseñada para la observación solar. Las gafas adecuadas deben utilizar filtros solares certificados conforme a la norma ISO 12312-2.

Las gafas de sol convencionales, por muy oscuras que sean, no sirven para observar directamente el Sol. Tampoco son seguros métodos improvisados como negativos fotográficos, CDs o cristales ahumados. Y telescopios, cámaras y prismáticos requieren filtros solares específicos colocados delante de sus ópticas.

También enseñamos que existen métodos indirectos muy sencillos, como la proyección mediante una cámara estenopeica, que permiten observar la forma del disco solar sin mirar directamente hacia nuestra estrella.

Unas gafas para seguir aprendiendo después del taller

Y queremos que la experiencia no termine cuando finalice la actividad.

Por eso, todos los participantes se llevan unas gafas de observación solar, que podrán conservar para estar preparados para los próximos eclipses. Con un QR que te manda a una explicación de la Astronauta LiLi.

La idea es sencilla: primero aprendemos qué es el Sol. Después descubrimos cómo se mueven la Tierra y la Luna. Construimos y utilizamos nuestro telurio. Reproducimos un eclipse. Entendemos por qué ocurre y aprendemos cómo observarlo de manera segura.

Y finalmente podemos salir al exterior, levantar la mirada y estar preparados para ver cómo todo aquello que hemos aprendido sucede realmente en el cielo.

Porque pocas experiencias pueden despertar tanta curiosidad por la ciencia como construir algo con nuestras propias manos, comprender cómo funciona y después descubrir que ese mismo fenómeno está ocurriendo a cientos de miles de kilómetros sobre nosotros. Comprar gafas con filtro oficial.

Una primera versión puesta a prueba en la Agencia Espacial Europea

Antes de desarrollar esta nueva versión del telurio, una primera versión más ligera y simplificada del taller Sol-Tierra-Luna fue puesta a prueba en la Agencia Espacial Europea (ESA). Esta experiencia permitió comprobar de forma práctica cómo un modelo físico ayuda a los participantes a comprender conceptos que pueden resultar difíciles de visualizar únicamente mediante imágenes o explicaciones, especialmente los movimientos relativos del Sol, la Tierra y la Luna y la formación de los eclipses. A partir de esa experiencia hemos seguido evolucionando la actividad hasta desarrollar el nuevo telurio, optimizando su diseño y fabricación para convertirlo en una de las herramientas principales de nuestros talleres de eclipses.